viernes 27 de noviembre de 2009

Psicopatologías "recreativas"

Yo no sé, pero cada vez noto más el dolor en la gente que cruzo en mi camino. La situación parece para ellos lo más común. Congregación de pálidos corazones que no se distinguen uno del otro, cargando siempre la misma cruz, ese mismo humo pesado que corroe cada célula y contaminando a su vez cadenas de herencia que nos derivará a un futuro genoma tan enfermizo que quizá el aire ya no sea suficiente para la existencia humana.
Imagináte lo que pensarían nuestros abuelos reaccionarios, que soñaron un mundo unido... al ver este despelote, estos rituales que sólo incitan a la disgregación... incluso de uno mismo: Obscuridad y algunas luces parpadeantes que inducen a un estado hipnótico y depresivo. Ruido que ellos llaman música, beats repetitivos aliados de psicoactivos, degenerando cada célula encefálica... sin ningún tipo de distinción.
El porro es apenas un ligero ansiolítico para aquel estado de alerta permanente. Ya sus venas tienen más alcohol que sangre. Al fondo podés comprar cualquier tipo de droga, cual si fuera un súpermercado.
Imaginan que bailan, aunque sus movimientos quizá cualquier psiquiatra llamaría convulsiones.
No podrán conciliar el sueño (o desmayo etílico) hasta que recién aparezca el sol... y posiblemente hace mucho que no lo ven de frente.
Yo me limito a retirarme, con el profundo deseo de que al menos una vez en su vida, una sonrisa se dibuje en su cara... y al día siguiente, al despertar, logren recordarla.

Seja o primeiro a comentar

Todos los textos, a excepción de los que indican lo contrario, pertenecen a Pedro Portillo. Está permitida la difusión en otros sitios, siempre y cuando se mencione el link del blog y se notifique al mismo

Tierra