En la última cena, comí pizza.
Necesito un abrazo, de esos abrazos que necesito cuando es invierno (invierno de alma, alma que es universo). Voy juntando pedazos inconexos de historias que me contaron para formarme una nueva... ¿será que la necesidad es tanta que no puedo animarme a decirlo?
Hace un tiempo te visualizaba todos los días, no me encontraba... incluso el espejo se burlaba mostrándome tu imagen. Mimetización, quizá, simbiosis, seguro.
No podía respirar más y dejé hasta mi esencia en reposo. Dudé, dudé hasta del verbo dudar.
Como no logré alimentarme, me comí cualquier mensaje, cualquier pseudo abrazo que parezca de cariño, me fasciné con eso... aves de paso si las hay...
Todo era gris...
Vacío absoluto...
Ni la palabra "vacío" me llenaba*...
Hasta que...
Observé por primera vez en mucho tiempo de vuelta mi imagen en el espejo. Me inspeccioné. Re-accioné. Cicatricé.
Así, de pronto llegaron los días en los que dejé de extrañarte y con ellos días, semanas enteras en las que no me acordaba de tu existencia.
Con vos comprendí el valor del encuentro y me llevo eso, para volver a encontrar a alguien más.
Necesito un abrazo, sí... pero mis brazos están disponibles para una nueva experiencia. Acepto que jamás llegarán hasta a vos.
¡Que te vaya bien!


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