domingo 31 de enero de 2010

Cada verso fue más gris.

-"Verás que todo es mentira, verás que nada es amor; que al mundo nada le importa... yira, yira. Aunque te quiebre la vida, aunque te muerda un dolor, no esperes nunca una ayuda, ni una mano ni un favor."
-"Hoy no creo ni en mi mismo, todo es grupo, todo es falso..."
-

Están apareciendo las primeras nubes celestes. Para nacer, hay que morir antes; me lo repitieron sin parar. Estoy por empezar este viaje, del que quizá vuelva tan diferente... que no sea yo el que vuelva. Ya las nubes van filtrando los primeros pasajes de luz, una luz que extraña a la oscuridad.
Te esperé, sí, te esperé. No apareciste, mi cabeza se asfixiaba sin el oxígeno que derretía mi coherencia; ese oxígeno que era la misma imagen de tus ojos. Ojos que hoy te digo, mejor no hubiera visto...
Me quemó hasta el frío, ya que no conseguí un solo abrazo. Esperar que me ames es tan absurdo como esperar que algún día el miedo sea sinónimo de amor.
Es que cuando uno ama, noséquémierda egoista se acciona sin remedio; y entra esa necesidad, esa necesidad que hace en muchas ocasiones dolorosa a la experiencia del amor (como hoy me pasa a mí)... es así cuando uno ama, es así cuando yo amo; al final sólo puedo hablar por mí.
Me aferré a esa hipocresia y hoy me doy cuenta que no son más que fantasmas. Volveremos a hablar, quizá; pero ya nada será como ayer.
Te esperé. Ahora no te espero más. Con un profundo dolor, tomaré el primer tren que salga desde esta estación. No vendrás conmigo, vendrá mi compañera eterna... Soledad; quien, por cierto, te manda muchos saludos y promete pasar a buscarte muy, muy pronto.

"Contemplé tu soledad,
estaba callado
estaba nublado,
resbalaba en las gotas tensas

Aquél día que me fui,
quería enterrarme,
sintiéndome un cactus,
que pinchaba si te acercabas

Harto de probar,
mi velocidad,
me sentí un juglar,
esperando cicatrizar

Cada verso fue más gris,
Lloraba el encuentro,
duraba la cena,
el silencio sonaba como un vals,
devoraba mi cabeza,
gritaba por dentro,
comía del filo,
que dejaban las rocas en el mar.

Harto de probar,
mi capacidad,
me puse a llorar,
esperando cicatrizar.

Perdón,
no me quise ir,
y cuando volví,
no estabas
(pensabas que era
lo normal)"

Lisandro Aristimuño

Seja o primeiro a comentar

Todos los textos, a excepción de los que indican lo contrario, pertenecen a Pedro Portillo. Está permitida la difusión en otros sitios, siempre y cuando se mencione el link del blog y se notifique al mismo

Tierra